domingo, 13 de enero de 2008


Uno de los aspectos cruciales por los que en la actualidad se están modificando sustancialmente las características del puesto de trabajo, las condiciones laborales, las experiencias de trabajo, e incluso el propio concepto de trabajo, es la creciente innovación tecnológica que, tanto en procesos de producción de bienes como de gestión de servicios se está produciendo en la actualidad. De un modo simple, el cambio tecnológico puede ser considerado como una automatización creciente, a partir de los años 60, de los procesos de trabajo. Este cambio reside en el acelerado avance de tecnologías informáticas y de telecomunicaciones. Por ejemplo, el trabajo automatizado produce un aumento en la autonomía y la complejidad de la tarea mientras que libera al trabajador de las tareas más rutinarias permitiéndole hacer tareas más especializadas y significativas.
La progresiva implantación de nuevas tecnologías da lugar a que sus empleados se vean implicados en su manejo, por ser necesario para el desempeño de su empleo. Las actitudes hacia las TIC’s son importantes porque predicen la conducta de uso y eficacia del uso de los ordenadores. Los resultados obtenidos dependerán de 1) a mayor tiempo de uso, mejores actitudes 2) a mayor nivel de conocimientos y formación, mayor conocimiento de su utilidad para la tarea 3) a mayor entrenamiento para el manejo de los sistemas tecnológicos desarrollados en el propio puesto de trabajo, actitud más positiva 4) peor si proliferan reacciones emocionales como miedo o ansiedad (beneficioso si provoca atracción, interés...) o respuestas como tensión o dolor de cabeza; además cualquier cambio que se produzca en el entorno de trabajo puede resultar estresante, en especial por los cambios tecnológicos dada su novedad 5) según las características personales los jóvenes muestran actitudes más favorables, mientras que según el sexo no hay datos concluyentes.



NUEVAS FORMAS DE TRABAJO
Con las nuevas tecnologías aparecen nuevas configuraciones del entorno de trabajo. Éstos tienen en común el manejo de información y una ruptura de esquemas tradicionales temporales (tiempo parcial, tiempo compartido, horario flexible) y de esquemas espaciales (trabajo a distancia, trabajo en casa). Así, aparecen nuevas formas de trabajo como:
- Teletrabajo: En esta forma, el trabajo está distante de la sede de la empresa. Esto conlleva ventajas como el ahorro de gastos (en locales, iluminación, limpieza...) para la empresa, reducción del absentismo, uso más eficaz del tiempo, mayor autonomía, mayor flexibilidad para adaptarse al horario de las actividades de ocio, mayores facilidades para el cuidado de la familia o aumento de la satisfacción laboral; sin embargo, también comprende determinados inconvenientes: disminuye la interacción social, dificulta la coordinación de actividades, provoca cambios en los sistemas de supervisión y control y por último, cambian las condiciones de trabajo, que puede que en el hogar no sean las más adecuadas.
- Grupos de trabajo distribuidos: Constituyen una nueva forma de trabajo cooperativo por parte de grupos de trabajo dispersos geográficamente, sin necesidad de mantener reuniones cara a cara. Se basan en comunicaciones múltiples entre distintos lugares asistidas por ordenador (por ejemplo, mediante teleconferencias) y la utilización de algún tipo de red o en el envío y recepción de señales audiovisuales (como las videoconferencias). Esto se denomina Sistemas cooperativos de trabajo en grupo (GCWS) para los que se han desarrollado productos avanzados de software que facilitan la estructuración de reuniones y procesos de toma de decisiones en grupo, denominados Sistemas de Apoyo a la Decisión Grupal (GDSS).


CAMBIOS EN EL MERCADO LABORAL
La automatización del trabajo parece conducir a un incremento de las tasas de desempleo en un futuro próximo, mientras que a largo plazo podría aparecer un crecimiento económico que conduzca a incrementar el empleo. Lo que es cierto es que las TIC’s posibilitan una mayor flexibilización e integración de los procesos de producción lo que supone un abandono de la organización fondista y taylorista del trabajo y la búsqueda y utilización de otras más adecuadas para un mercado laboral más flexible.
La introducción de las nuevas tecnologías produce un reajuste de la fuentes de empleo, esto es, el empleo se concentra en los sectores tecnológicamente avanzados y se cree que en los próximos años aparecerán nuevos puestos industriales en empresas consideradas de alta tecnología. Además, el impacto de las nuevas tecnologías puede ser bueno debido al constante producción del Software, que requiere el trabajo de analistas de sistemas, programadores, operadores y, en general, puestos de trabajo en ocupaciones relacionadas con tratamiento y gestión de información.